El diseño de las Cosas

El diseño de las Cosas

Sepa cómo el diseño ayuda a materializar y a pensar la jornada de objetos fundamentales para el uso diario.

Por Celina Cardoso

Una de las frases atribuidas a Henry Ford (1863-1947), ícono del espíritu emprendedor, es la siguiente: ‘si yo preguntara a las personas qué ellas quieren, ellas me dirían que quieren caballos más rápidos’. Relacionando la citación al producto que la empresa que él fundó fabrica hasta hoy, se puede decir que el empresario supo leer una demanda social, produciendo en larga escala una máquina con la misma función, pero más eficiente que caballos: el coche.

Así como Ford, en 1984, Apple, fundada en 1976 por Steve Jobs (1955-2011), Steve Wozniak y Ronald Wayne, sorprendió el mercado al popularizar el concepto de computadora personal con el lanzamiento de PCs con interfaces gráficas que facilitaban su utilización, antes restricta a programadores y grandes empresas. Al final del siglo 20, la misma compañía revolucionó el cotidiano al inventar el teléfono inteligente, un teléfono celular con las mismas funciones de una computadora y que, hoy en día, es capaz de controlar otros utensilios de la casa a través de la conexión con Internet.

Además de popularizarse por fabricar productos que, a la época de sus lanzamientos, nadie sabía que eran tan necesarios – y se tornaron casi indispensables para mucha nosotros -, ¿qué Ford y Apple tienen en común? Para Douglas Cavendish, coordinador del curso de Future Studies en el Istituto Europeo di Desing São Paulo, ambas supieron desvendar necesidades y comportamientos humanos y utilizaron el diseño, asociado a otros saberes, para indicar nuevos caminos al crear objetos funcionales, de interfaces accesibles y amigables, con una estética seductora. “Cuanto más el diseño se envuelve en estudiar el comportamiento humano para crear nuevas cosas, para proyectar cosas mejores, intrínsicamente él va a anticipar comportamientos, sobre todo va a anticipar necesidades. O, en el límite, va a sugerir otras que ni existían. Entonces, por ejemplo, nosotros no sabíamos que necesitábamos de un teléfono inteligente para vivir. Hoy, es imposible imaginar la vida sin un teléfono inteligente, ¿entendió?”, pondera.

Diseño, ¿para qué te quiero?

Y, ¿por qué el diseño tiene papel tan importante? Porque todos los objetos con los cuales las personas manejan, desde el acto de sentarse en una silla o digitar un correo electrónico, pasan no solo por la finalidad para la cual ellos fueron creados, pero también por la experiencia de interacción que él ofrece. Así, ella puede ser buena o no, todo depende de cómo cada cosa fue proyectada.

Sobre eso, Winnie Bastian, arquitecta, comisaria de diseño y periodista especializada en el asunto, editora del sitio web y del perfil de Instagram Desing do Bom, opina que el mandamiento “la forma sigue la función”, forjado por el arquitecto norteamericano Louis Sullivan (uno de los principales nombres de la escuela de Chicago y ya llamado de “el padre de los rascacielos”) continuará a hacer sentido.

Para él, la emergencia del UX Desing, es decir, la atención a la experiencia del usuario es un marco importante para el área. “En el libro ‘The desing of everyday things’, Don Norman hace esa analogía. Por ejemplo, cuando yo voy a tomar una tetera, yo tengo una usabilidad en eso, tiene una jornada, una forma de usarse que me va a dar un cierto resultado. Y esa visión hace

sentido tanto en el ambiente físico, como en el virtual”, comenta. Él aún destaca la importancia de otra personalidad importante del área: el diseñador Tim Brown presidente de IDEO, empresa que desarrolló el primer ratón. Autor de la obra ‘Desing Thinking’, Brown defiende que el diseño, en verdad, está siempre resolviendo problemas. “Y ahí, nosotros tenemos un punto de giro muy interesante. Porque los límites del diseño se pierden. Él pasa a ser una especie de agente social articulador de la sociedad. Hoy nosotros hablamos tanto de diseño genómico, cuanto de diseño de cejas. Hombre, eso es increíble, es maravilloso porque muestra que diseño es una palabra social, todas las personas la usan”, festeja Douglas.

Experiencia funcional y afectiva

Pero tanto la experiencia de usabilidad cuanto la resolución de problemas pasa por una dimensión fundamental para humanos: el afecto que traspasa objetos presentes en ambientes que inspiran y afloran sentimientos, como la casa.

El diseñador André Grippi cuenta que se decidió por la carrera mucho por la relación afectiva que siempre tuvo con la casa y los rituales relacionados a cada espacio. “Cuando niño, me gustaba contornar cada parte de los muebles con mis juguetes. Fui creciendo curioso por las formas y por la disposición de los muebles. Obviamente el diseño puede tener un enfoque mucho más amplio. Pero lo que me gusta pensar y proponer es utilizar esta poesía en las relaciones que vamos creando a lo largo de la vida con los objetos a nuestro alrededor”, cuenta. Douglas apunta que, en el futuro, el diseño va a estar cada vez más conectado a las emociones. Y en ese aspecto, pondera sobre la idea de forma y función cuñada por Bauhaus. “¿Cómo es que produzco tristeza o alegría? ¿Cómo yo uno o separo a personas? Vea Alexa, asistente virtual de Amazon, que nos remete a una radio reloj antiguo que había en la casa de la abuela. Solo la apariencia ya hace usted aproximarse del uso de Alexa. Lo que nos lleva a pensar sobre el juzgamiento de Bauhaus a respeto de forma y función. Hoy nosotros entendemos que la apariencia también ejerce una función, que ella es tan compleja cuanto la ingeniería”, afirma.

“Entonces así, cuando nosotros pensamos en jornada del usuario, la apariencia es tan importante cuanto la función. Porque el paso a paso que te lleva a utilizar cierto producto, hace surgir un comportamiento o sentimiento, que también pasa por formas y texturas. Mira que bueno, nosotros estamos diciendo que diseño produce comportamientos, una dimensión extremamente interesante”, dice Douglas.

Sustentabilidad tiene todo que ver con afecto

André cree que el diseño tiene el papel no solo de organizar y facilitar la vida, pero también de sensibilizar en un mundo donde la simultaneidad de los acontecimientos absorbe a las personas. Para él, en el futuro el diseño será capaz de equilibrar armónicamente la tecnología, afecto y acogida emocional. “La pandemia causada por el Corona virus dejó evidente el impacto de la carencia afectiva, tan importante cuanto las cuestiones relacionadas a la higiene. Creo que veremos en el diseño una búsqueda por una pertenencia mayor a la naturaleza, con menos impactos ambientales y procesos con costos más bajos para obtener productos que carguen lo máximo de funcionalidad y también cuiden por la estética”, dice.

Además de la búsqueda por producciones que generen menos impacto en la naturaleza y utilicen materias primas de forma consciente, la industria del diseño ha pensado en el ciclo completo del producto. “Por ejemplo, una cuna. Si yo le saco las laterales, se transforma en una cama, prolongando la vida útil del mueble. Otro ejemplo, envases que se transforman en revistero o casita para gatos. Ellen MacArthur, que fundó una institución dedicada a la economía circular, suele decir que la basura es un error de proyecto”, recuerda Winnie. Para ella el mundo pasa por transformaciones donde la consciencia ambiental ha ganado cada vez más fuerza, en que el pensamiento colectivo tiende a resurgir, donde las personas buscan por objetos con historias y el consumo tiende a disminuir. “Uno de los grandes mercados actuales es el de los muebles usados, es un negocio de billones. Las personas han valorado muebles con historia, hay una aceptación de lo imperfecto y la consciencia ambiental también tiene papel importante en eso”, cuenta Winnie.

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